Raíces de una identidad

 
Alberto Sánchez Belisle  
 
 
GRAN PARTE DE LAS NUEVAS generaciones de panameños desconocen las raíces de la presencia negra en el territorio, así como de otras etnias, debido a la globalización donde se tiende a perder la identidad porque los jóvenes imitan a otras culturas.  
 
Panamá es una nación multiétnica en la que la etnia negra ha jugado un papel importante, declaró al Panamá América la profesora de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, Aminta Núñez.  
 
Según Núñez, actualmente muchos se escandalizan por el apartheid en Africa, pero no recuerdan una de las formas de discriminación más abominables como lo fue el sistema laboral del “Gold Roll” y “Silver Roll”, que imperó en la antigua Zona del Canal.  
 
En la Constitución de 1941 se llegó a tipificar como raza de inmigración prohibida a la etnia negra angloparlante, los chinos e hindúes.  
 
Recordó que históricamente se dieron tres grandes llegadas de negros a suelo panameño, aunque algunos antropólogos afirman que han estado presentes en América desde antes del arribo de Cristóbal Colón. Una de esas investigaciones se basa en descubrimientos en un sitio arqueológico de México llamado La Venta, donde se encontraron enormes cráneos de labios gruesos y narices chatas “parecidas a guerreros” africanos.  
 
En el caso de Panamá, indicó Núñez, en 1513 el descubridor del Mar del Sur, Vasco Núñez de Balboa, dijo haber visto en la tierra del cacique Cuarecua, gente de pieles oscuras a las que clasificó como nativos, lo que es extraño porque los españoles “aún no habían traído los grupos negros”.  
 
PRIMERA LLEGADA MASIVA DE NEGROS  
La diáspora de africanos a América se produjo durante el proceso de conquista y colonización de la región por los españoles.  
 
Fueron traídos en calidad de esclavos supliendo un poco la mano del indio que no tenía las condiciones para trabajos fuertes como el de las minas.  
 
El negro trabajó en las plantaciones de caña de azúcar, cacao, tabaco, como buceadores de perlas, en labores agrícolas y domésticas. Muchas negras mulatas o zambas tenían la labor de amamantar a los hijos de las españolas, como el caso de Simón Bolívar, cuya nana era “mamá de leche”.  
 
Los grupos negros eran sustraídos del centro y de la costa occidental africana, siendo enviados a América en barcos.  
 
En el caso de Panamá, puntualizó Núñez, muchos esclavos negros entraron por el Atlántico, desde el Caribe a Cartagena y de allí a Nombre de Dios, y, posteriormente, Portobelo, de donde los trasladaban a Panamá Viejo para ser vendidos en el Sur (Perú, Chile, Venezuela, Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina).  
 
“Se regaron por muchas haciendas y plantaciones como una mano laboral importante”, aseguró Núñez.  
 
Añadió que en Panamá trabajaron en minas, pesca de perlas, como obreros domésticos o manejaban bongos y mulas. “Fueron una fuerza importante en el camino de tránsito del Caribe al Pacífico y viceversa”.  
 
Esos primeros inmigrantes negros a Panamá venían de pueblos africanos como los olofo, mandingas, achanti, okimano, congo, carabalí, mozambique, entre otros, ” ninguno se parece al otro, tienen estructura y características físico-somáticas diferentes”.  
 
SEGUNDA Y TERCERA  
Según la profesora Núñez vino una segunda oleada, pequeña pero significativa. Se trató de esclavos negros que llegaron con sus amos ingleses a Boca del Drago e Islas Pastores en Bocas del Toro; allí se mezclaron los amos con los esclavos y se llamaron criollos bocatoreños.  
 
La tercera llegada masiva importante, explicó Núñez, fue para la construcción del ferrocarril transístmico y el canal interoceánico. Estos fueron traídos como fuerza laboral desde Martinica, Guadalupe, Santa Lucía, Trinidad, Jamaica y Barbados.  
 
“Vinieron a trabajar, pero no eran esclavos, ya que en otros lugares se había abolido la esclavitud, aunque persistía la discriminación”, señaló Núñez.  
 
Para el psicólogo Carlos Smith, subdirector del Instituto Nacional de Salud Mental, los prejuicios contra la etnia negra deben superarse porque “negro no es sinónimo de maleante”.  
 
El desconocimiento de las raíces de la etnia negra en el Istmo, Smith lo conceptualiza como un “proceso de invisibilidad”, es decir la pérdida del sentido de identidad del individuo a través de los medios de comunicación.  
 
Según el psicólogo, esa invisibilidad es un proceso de pérdida de pertenencia y aislamiento promovido por grupos que lograron el poder político, donde la gente de color “llega a ser carne de presidio”.  
 
Añadió que el negro panameño asiste a la escuela a escuchar la historia escrita por el blanco, llegando incluso a discriminar a otros negros con la apreciación de que “sabe que no es blanco, pero no le interesa saber que es negro”.  
 
Sostuvo que por tal razón los negros descendientes de antillanos “somos los más beligerantes porque fuimos los más discriminados”.  
 
Recordó que la Constitución Nacional de 1941 consideraba indeseables a los negros angloparlantes; la razón, según Smith, se debió a que los grupos dominantes de esa época “se dieron cuenta que el que hablaba inglés era más competitivo laboralmente”.

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