Hoy estaba en la fila del banco y no pude dejar de escuchar un chico, de aproximadamente 25 años, hablando por su celular…llamó a su madre para saber si estaba bien y si necesitaba algo, y luego a su abuelita a ver si ésta también necesitaba algo…Me puse a pensar: “éste es el tipo de hombre que trata bien a las mujeres, es un buen marido”. Había una viejita antes de él en la fila, que lo miró con cara de amor y le dijo: “ay, si todo el mundo fuera como tú”. La verdad es que hay tantas cosas que uno va perdiendo en el camino de la vida…no? Esos detalles de llamar a la abuelita para saber si ella está bien, es algo que realmente la gente no hace por la maldita falta de tiempo…Ahora, estas conversaciones de fila son algo extraño…yo me imaginé a este chico en su ambiente familiar, tratando bien a sus familiares, pero en la noche, se transformaba en un serial killer. Será que estoy viendo demasiadas películas? jajajja. Uno como que va perdiendo la fé y la confianza en las personas cuando vive en una selva de piedra como São Paulo, Panamá u otra ciudad que te obliga a correr contra el tiempo. Sensaciones urbanas, el lado B de la vida que uno decide vivir. Por qué no podemos creer en las personas? La desconfianza siempre viene primero.
Advertisements