Acabo de ver el balé da Cidade de São Paulo, en el Teatro Municipal. Hace tiempo que los quería ver y como era una presentación gratuita, pues lógico que fui…además, no había ido al municipal desde que llegué a Brasil. Maté dos pájaros de un solo tiro y el programa me salió de lo mejor. La presentación estuvo linda…me trajo tantos recuerdos de cuando hacía clases de ballet. Me dió una nostalgia mezclada a tristeza…tristeza porque eso es parte de mi pasado y no es el presente. Cuánto me hubiera gustado ser una bailarina y hacer de la danza mi vida. Pero comencé muy tarde a estudiar: 12 años! A esa edad, creo que es demasiado tarde para comenzar a hacer clásico, o por lo menos eso es lo que yo pensaba. Ahora, pues creo que mi cuerpo necesita más de una clase de acción como el Tae Boe para poner todo en orden y levantar la carne trémula que se me ha formado en mi cuerpo de 41 años. El tiempo es cruel y deja marcas…pero bueno, ese es otro blog. El Balé da Cidade de São Paulo presentó 3 coreografías. La primera, Bossa, tenía músicas de Tom Jobim, Carlos Lyra, Vinicius de Morais, Caetano Veloso, Gal Costa, João Gilberto, Sergio Mendes e Bossa Trio…lo máximo! Es increible cómo los bailarinos hacen de cada movimiento, por simple que parezca, una cosa con swing, con estilo, cada movimiento parece uno solo. Lindo. La segunda coreografía, Adeus Deus, tenía una música un poco más tosca, pero hiper cool. Y la tercera, Divinéia, inspirada en el libro Estação Carandiru, de Dráuzio Varella. Música también espectacular. Definitivamente, un super programazo para esta mañana de Domingo nublado. El teatro municipal es un show aparte. Me puse a observar el comportamiento de las personas cuando van al teatro. Es increible la cantidad de gente que tose, no apaga su celular, habla…la señora que estaba a mi lado, comenzó a pelear com la chica que estaba sentada adelante sólo porque la de adelante se estaba poniendo una bufanda y estorvaba la visión de esta doña. Cero tolerancia. Es increible. Jajajaja. En fin, el mismo circo que se ve en todos los teatros del mundo. Será que en Viena es así>

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