Close up de dos bocas que se besan apasionadamente. Cámara abre y se ve que las bocas pertenecen a dos lindos hombres que se despiden en uno de sus encuentros. Uno de los chicos se va en su carro y en pocos segundos ocurre un accidente que lo mata. Listo. Comenzó el film. Se llama Odete y es del director portugués João Pedro Rodrigues (2005). Interesante comienzo. Y el film no termina ahí. Corte a chica (Odete) que trabaja en un supermercado. Ella busca los productos y precios que las personas que llegan a la caja no saben. Trabaja encima de unos patines que me recordaron mis tiempos de adolescencia. Oh, mis patines blancos….Odete es una especie de Betty Blue (el film francés com Beatrice Dalle), loca, excéntrica, absurdamente original. Su vida se encuentra con la vida (o la muerte) del chico accidentado de la manera más loca. Entre sus idas y venidas, ella acaba transformándose (literalmente) en el chico que murió y adoptando a su novio como el suyo también. Última escena del film: ella está travestida del difunto; el novio está arrodillado, en posición “perrito” y Odete está encima de él, haciéndole un amor bruto, fuerte, macho. Se apagan las luces, salen los títulos: Este film está dedicado a mis padres. Toda la platea se caga de la risa.

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