Ayer tuvimos una fiestecita de confraternización en casa y vinieron unos amigos. Fue lindo. Paulo y Ratinho comenzaron a cocinar desde temprano y realmente que se esmeraron. Todo les quedó divino! Lástima que comenzando la fiesta, a Paulo le dio un dolor de cabeza tan insoportable que tuvo que dormir para que se le pasara. Pobre! Gracias a Dios, hoy se levantó bien, pero con el dolor de haberse perdido la fiesta. Vendrán otras, no?

 
 
 
 
Advertisements