Ayer estaba tranquila en el trabajo, cuando me encuentro a Marcelo online y me dice que tenía unos tickets para ir al teatro.  Esa misma noche, a las 9.  Pues obviamente, acepté las invitaciones y le dije a Marcão que fuera conmigo.  Miserê Bandalha resultó ser una obra casi circense, llena de escenas del submundo urbano, con tratamiento de efectos que recordaban un film de Tarantino.  Qué bueno utilizar la risa para abrir heridas y dejar marcas!  Flashbacks, apariciones mágicas, bandidos, ladrones, marginalia de São Paulo, de Rio, o de cualquier parte del mundo unidos en un mix de temas bien presentes en mi vida.  En la vida de todos los que vivimos en estas ciudades llamadas de megalópolis, pero que más parecen favelas gigantes.  Violencia, tráfico, política, ciudadanía ultrajada, hipocresía urbana.  Me puse a pensar cómo todos somos parte de este gran circo, aún sin quererlo.  Yo no quiero que haya desigualdad, sin embargo no soporto ver cerca a los niños de la calle.  Yo no quiero que haya violencia, sin embargo a veces pienso que lo mejor sería armar un gran paredón y matar a todos los fdp (filhos da puta).  Yo no quiero que haya tráfico, sin embargo soy a favor de la descriminalización de la marihuana.  Yo no quiero ser hipócrita, sin embargo me toca serlo a veces.  Es todo un gran circo.  La obra trajo a la memoria y a la reflexión temas muy interesantes de nuestro día a día.  Cuál es nuestro papel en este circo?  Entretener o ser entretenidos? 
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