São Paulo es una ciudad enorme, donde TODO puede suceder.  Estaba en el bus y veo esta escena:
Mujer con tacones altos, camina glamurosamente por la avenida Paulista.  De repente, hay una interrupción en su andar.  Su tacón se quedó atascado en uno de los escapes de aire del metro que hay en las aceras.  Ella no puede más andar e intenta sacar el necio tacón del hueco donde quedó pegado.  Todo el mundo camina a mil por hora en la avenida, pero un hombre se da cuenta del apuro de la pobre mujer.  Se detiene, se agacha, saca el tacón del hueco, le pone el zapato a la mujer que lo mira con cara de estupefacción, le acomoda bien el zapato en el pie de la mujer y se va corriendo.  No hay tiempo para nada en la capital más poblada de Brasil.  No hay tiempo ni para agradecer este momento de cenicienta por segundos.  Vaya ciudad de locos!
 
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