Carolina es una amiga de Montevideo, Uruguay, desde que teníamos 15 años de edad.  Mi nombre salió publicado en la revista juvenil Coqueta y muuuuuucha gente me escribió.  Recuerdo que el cartero de mi barrio se convirtió en amigo de mi abuelita, que era la que generalmente salía a recoger las cartas que él traía a diario en su motocicleta.  Bip Bip!  Era el cartero llegando!  Qué emoción!  Carolina y yo nos hicimos amigas desde aquel entonces.  Se puede decir que crecimos juntas, sólo que a distancia.  Fui a Montevideo por la primera vez en el 94 y fue increible conocerla y a su familia.  Es increible cómo uno puede ser tan íntimo de una persona con la que pasó gran parte de la vida escribiéndose cartas.  Se vuelve uno tan amigo, tan cercano, tan hermano.  Y es así que siento a Carolina.  Nos conocemos muy bien.  Con Carolina, vino Maricarmen, que es amiga de ella en Montevideo.  Gran chica y de buen corazón.  Acabamos amigas también, obvio!  Parece mismo que somos conocidas de hace muuuuucho tiempo.  La amistad es un sentimiento que realmente no depende de tiempo.  Es algo que surge naturalmente porque sí. 
Con Maricarmen aquí en casa, estos dos últimos días han estado llenos de actividades!  Festival de Jazz&Blues, exposición de Degas, Dorival Caymi y Carybé, walking tour por el centro viejo de São Paulo, visita al shopping Ibirapuera (pisos y pisos y pisos de tiendas! socorro!!!), parques Trianon e Ibirapuera, feijoada en la playita de la Paulista…uf!  Parece que hice todo lo que no hacía en un mes!  Fue intenso y fue maravilloso.  Gracias Maricarmen por el super tiempo que pasamos juntas. 
 
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