La joven se encontraba en el vuelo 225 de Pluna, a punto de partir de San Pablo, cuando presenció la situación increíble. La azafata se acercó al señor sentado en el lugar 25 C pasillo para decirle, “Debe guardar su mate, por medidas de seguridad no puede viajar con él en la mano”. El hombre, con gesto despectivo, le entregó el mate diciéndole “limpialo y tráemelo”. La azafata muy amablemente le respondió “le traigo una bolsa y usted lo guarda”. Con la bolsa en la mano el hombre intentó inútilmente guardar el mate con el soporte por lo que la azafata le indicó “Señor, si quita el soporte tal vez pueda entrar en la bolsa”. De muy mala gana lo sacó y, sin levantarse de su lugar, le entregó la bolsa a su esposa que estaba sentada en el lugar 25 del lado de la ventanilla pero pasando el pasillo, por encima de la joven ubicada en el lugar 25 L pasillo. En el momento del despegue la azafata comentó “¿que pasó acá?”. La joven que había observado toda la situación, giró la cabeza curiosa, descubriendo la yerba tirada en el piso y la señora excusándose con descaro, “debería estar sucio el diario”, haciendo referencia a los periódicos que estaban a la entrada del avión. La joven pensó que, sin partir de San Pablo, dentro del avión ya se sentía en Montevideo.

 

Publicado en un periódico de Montevideo, Uruguay.

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