Hace tiempo no lloraba tanto viendo una película.  Harrison’s Flowers es más que nada, una historia de amor incondicional.  Un amor que lucha por sobrevivir en el medio de una guerra.  Dirigido por el francés Elie Chouraqui (por mí desconocido), es la maravillosa historia de corage de una mujer (linda Andie Macdowel) que parte en un viaje de terror para encontrar a su marido (David Strathaim), un fotoperiodista de la revista Newsweek, ganador de un Pulitzer y cubriendo la guerra entre servios y croatas.  A New York llega la noticia de que su marido ha muerto, pero ella se niega a aceptarlo.  Ella siente que su marido está vivo y decide ir a Yugoslavia a traerlo de vuelta.  Es en ese viaje que comienzan las escenas más realistas de una guerra que acompañé por la televisión, por internet, y por periódico.  Las atrocidades, las violaciones de mujeres, el asesinato en masa.  Cómo puede ser posible que en pleno siglo 20 estemos con ese odio, esa falta de humanismo, esa creencia de que somos mejores que X o Y raza.  A mí la guerra siempre me ha causado asco.  Ese conflicto de Beirut e israelitas es inconcebible en mi cabeza.  No hay nada que justifique la matanza en masa, de miles de personas inocentes.  Harrison’s Flowers parece más un documental que una película y vale la pena de ver, porque no podemos olvidar la historia. 
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