Todavia sobre el  libro que estoy leyendo “Opium, A Portrait of the heavenly Demon”, me pongo a pensar en todos esos maestros de la literatura mundial que fueron víctmias de esta mortal droga.  Absinto, opio, heroína, cocaína, morfina.  Será que Les Fleurs du Mal de Baudelaire seía lo mismo sin sus incursiones por el mundo de lo prohibido.  Será que El Retrato de Dorian Gray de Wilde hubiera tenido esa carga psicológica violenta.  Hasta qué punto necesitamos de gente así en nuestras vidas.  Hasta qué punto nuestra conciencia del bien y del mal nos permite aceptar que para ver la realidad es necesario aprofundarse en el  abismo negro.  Ese mismo abismo que rechazamos, está inconscientemente en nuestras vidas para guiarnos por la vida que decidimos vivir.  Es como si dependiéramos del behind the scenes para continuar el show. 
Advertisements