De por  sí, nunca me ha gustado el gran abismo existente entre el Vaticano y todos sus fieles creyentes que no se importan  con los zapatos Ferragamo y los lentes D&G que los Papas visten con pompa.  Esa riqueza tan antagónica que nada tiene que ver con la humildad que esa instituición  debería tener, me hace creer que sus prioridades no son las del pueblo que deberían representar.  El discurso de Bento XVI, refiriéndose al emperador bizantino Manuel II Paleólogo, del siglo 14, para quien Maoma hizo malas e inhumanas acciones, “defendiendo la fe con espadas”, es una señora metida de pata que estos tiempos conturbados no se pueden dar el lujo de aguantar.  Estamos viviendo en un mundo donde las personas se matan por el simple hecho de creer!  Ojalá las repercusiones no sean más catastróficas que el propio odio que ya impera. 
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