Vivo en una calle bien movimentada del centro de São Paulo y siempre veo de camarote todo lo que sucede en la calle.  Era la una de la mañana, duermo plácidamente.  De repente, un ruido.  Como un accidente.  Salto de la cama (y conmigo Brahma que también dormía y roncaba) para ver lo que sucedía.  No sé por qué el ser humano tiene esa costumbre de querer ver sangre, morte, ver, ver, ver.  El famoso morbo.  Pero yo juro que lo hago porque siempre me toca a mí llamar a la policía, los bomberos, la ambulancia…En mis dos años aquí, me ha tocado varias veces. 
Bueno, sigo con mi cuento.  Me asomo a la ventana y veo una mujer tirada, inconsciente en el piso, una moto también tirada en el piso y dos señoras ayudando a la señora tirada a recuperarse.  El hombre que dirigía la moto levantó la moto y se fué.  La mujer fue puesta en la acera, sentada, mientras las señoras la acalmaban.  Salgo de escena para tomar un poco de agua.  Vuelvo, y encuentro a la mujer herida, sola en la acera.  De aquí a 5 minutos, llega el hombre que estaba dirigiendo la moto, ahora sin moto y con el casco en la mano.  Levanta a la mujer y los dos se van caminando!  No es rara esta historia?  Cosas de São Paulo.
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