La muerte es regresar al punto de partida, completar el círculo, ir de vuelta al futuro total.  Es decir, también al pasado.  Es decir, a la eternidad.  La vida es la continuación de la muerte por otros medios (y viceversa).  Una vida no es más que un medio paréntesis que espera ansioso la otra mitad.  Sólo podemos dilatar la Gran Llegada (o la Gran Venida) abriendo otro paréntesis en medio: la creación, el juego, el estudio – o ese Gran Paréntesis: el sexo. (Aquí cabe mejor tu Gran Venida, le dije.  Se rió.)  Esa es la ortografía de la vida.  La muerte es la gran niveladora: la buldozer de Dios.
Trecho de Tres Tristes Tigres, de Guillermo Cabrera Infante.
 
Oh tema triste tratado de una manera jocosa, poética.  Si la muerte es la continuación de la vida o viceversa, cuál es el afán de ponernos tristes cada vez que alguien parte…o viene?  São Paulo es una ciudad donde estas dos palabras pueden significar lo mismo, o tener el mismo peso.  Caminando por ciertas calles, se respira vida, salud, joie de vivre.  Hay otros ambientes, sin embargo, que la muerte se hace sentir cruda y triste.  Gente que le cuesta completar ese círculo de la vida, le cuesta cerrar ese futuro total.  Es gente que se ha ido de la vida sin avisarle a nadie que cerrara el paréntesis. 
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