Me puse a pensar qué pensarán las personas de mí, cuando ya me haya ido o venido (como dice Cabrera Infante).  En mi búsqueda macabra por el lado oscuro de la vida, encontré unos epitafios interesantes.  “Disculpe que no me levante”, decía el de Groucho Marx.  Qué diría yo?  Talvez algo como “Siempre riéndose de la vida, me despido con amor”.  Ummmm.  Medio cursi.  Mejor “Si el lado B es mejor, los vendré a buscar”.  Ummm.  Esa me quedó muy Spilberg.  Qué tal “I’ll be back!”?  Oh Dios!  Creo que la mejor es “Me voy muerta de risa”.  Todo que ver conmigo.  La verdad, esa frase no iría grabada en ningún lugar, pues pienso dejar pagada mi cremación (obviamente, antes habré donado TODOS mis órganos).  La idea de acabar mis días abajo de la tierra simplemente FREAKS ME OUT!!!! Sólo de pensar que podrían enterrarme viva, me da horror.  Bueno, un playlist bien cool, para una ceremonia íntima sería lo más conveniente para una persona como yo que adora la música.  Pink Floyd, Coldplay, U2, Queen (of course!), algo de Billy Holiday, algo de Madona.  Las cenizas?  Pues que Paulo las tire en la playa más linda!
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