En una de mis andanzas por São Paulo, me deparé ayer con una exposición de fotos del genial fotógrafo italiano, Tazio Secchiaroli.  Obviamente ya había visto algunas de sus fotos, que son memorables para quien le gusta Fellini.  Desde 1958, colaboró con Federico Fellini y sirvió de inspiración para la creación de una de las mejores películas de la historia del cine: La Dolce Vita.  Pues fue Fellini quien llamó a Secchiaroli de “paparazzo” y de allí surgió el término.  Las fotos expuestas están separadas por Via Veneto, donde todo el glamour y la decadencia de los años de post guerra, estaba en su apogeo.  Las fotos de Sofia Loren, Marcelo Mastroianni, las del set de filmaciones de las pelis de Fellini.  Oh, cómo eran buenos esos tiempos donde REALMENTE había glamour.  Ver a La Loren con sus curvas, sus ojos bien pintados, los peinados de la Bardot, todo era tan glamuroso.  Y eso lo retrató Secchiaroli a la perfección.  Oh, cómo es necesaria la fotografía!!!!
 
“La luz glorifica un paisaje, lo inventa de la nada, le da magia a un fondo”.  Federico Fellini.
 
 
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