Paulo es un viajero constante.  Por semana, usa avión por lo menos 2 veces.  Prefiero no detenerme a pensar lo peligroso que esto puede ser, especialmente en un país que vive una crisis aérea, en que los aeropuertos están en malas condiciones y los pasajeros sufren con atrasos, etc.  Ayer mismo, en la mañana, Paulo me llamó al celular y me dijo que había soñado con un avión TAM (siempre toma este avión) se había chocado con un edificio.  Se levantó, obviamente, nervioso.  Lo que él no esperaba, ni yo, es que ayer mismo, a las 6 de la tarde iba a suceder uno de los peores accidentes aéreos en São Paulo.  Premonición?  No sé.  Sólo sé que la sensación de que la vida se esfuma en segundos, es lo primero que pensamos cuando suceden estas tragedias tan, pero tan cercanas.  Paulo podría haber estado en este avión, viniendo de Porto Alegre.  Gracias a Dios, no estaba en este vuelo ayer.   La vida realmente te da sorpresas.  Te pone en situaciones para meditar sobre la propia vida. 
 
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