Estos días han sido medio agitados.  Muchas actividades cultural-alcóholicas.  Pero son tantos cumpleaños.  Estos son los momentos en que los amigos se reunen para conversar y ver cómo anda la cabeza.  Por lo visto, las mismas preocupaciones afligen a todos:  siempre hay un tema familiar que deja a las personas (principalmente las que tienen hijos) medio estresadas.  Crecimiento, adolescencia, rebeldía, cansancio.  Anda todo el mundo medio cansado de ese ritmo acelerado.  Pues yo me salvo que no tengo hijos y no sé lo que es tener que ir a recoger a los niños en la escuela, llevarlos al ballet, al inglés, al karate, al psicoterapeuta, a esto y a lo otro.  En mis tiempos, no había nada de estas “actividades extra” que los pobres niños ahora tienen.  Sólo iba al ballet 3 veces por semana, de 2 a 4 de la tarde y luego a mi casita a hacer las tareas.  Dos días por semana hacía esgrima y luego, a la casita a hacer más tareas.  Cero stress.  Y éstas eran actividades que hacía yo sin romperle las bolas a mi madre para que me fuera a buscar.  Eso a partir de los 12 años, edad de mi emancipación y de tomar buses sola.  Será que los padres de hoy en día piensan que si sus hijos no hacen 125 mil actividades por semana, no podrán ser alguien algún día?  Oh Dios.  Qué tipo de personas van a ser estos niños que ya están cansados de hacer tantas cosas?  Just wondering.  
 
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