Es un verdadero arte eso de crear un lenguaje totalmente paralelo al español.  Una lengua con reglas y con acentos.   Con filosofía y manera de vivir igual a cualquier otra, el “rakataka” llegó para hacer parte de la verdadera revolución cultural dentro de Panamá.  En Panamá, las personas de las camadas más populares la hablan.  Son maestros en eso.  Hablan bonito, con entonación y ritmos, con gestos y danzas.  Es la lengua del “rakataka”.  Muchos lo desaprueban, claro, como todo lo que viene del gueto.  No sé cómo les llamen a eso en Venezuela, Colombia, México, Puerto Rico, España.  Lo cierto es que no deja de sorprenderme la capacidad de creación de términos y lírica.  A continuación, una verdadera carta de amor pasional, escrita por una “Rakataka”:
 
Pa’ mi boy fren:

Cuando prendes tu calilla de Marihuana al lado mío, me siento bien Chilin, bien pritty prittyy sé que soy la única lady del guetto que te lava la ropa.

Cuando me dices en la oreja “Ven acá perra y pégate”, Hey Papi yo creo en ti sa’e.

Cuando le dices a tus frenes que yo soy tu CULO me siento orgullosa de ti porque siento hasta en lo más profundo de mi cuerpo (ya tu sabe donde ah) que de verdad tu eres mi man sa’e.

Cuando viene otra estúpida y te kiña el ojo y te enseña el diente de oro y luego tu me dices que suba pa’ la chantin que vienes ahora, me quiero morí de los celos. ‘Cha Papi yo creo en ti sa’e.

Porque a pesá’ que siempre ‘tas “guardao” y yo te llevo el “mendrugo” a La Joya… yo sé que cuando salgas tu me vas a poner en fama porque yo sé que tú vas a mí sa’e.

YO SOY LA MUJER DE LA VAINA Y TU ERES EL HOMBRE DE LA AWEBASON.

‘Toy creyendo duro, duro en ti pilla……..

Tu Raka.

’Cha lapé. Yo quiero decirte una demencia que me ‘ta martillando y fokopeando bien a’entro sa’e… que si yo no te la digo creo que voy a mori’me.

Yo he tenido rantan, buko ‘e manes pero tu ERES EL MAN DE LA VAINA. Cuando yo te veo “chaneaito” con tu “collal de oro” y el “Ammen” en tu cuello… Papi mi body late como a mil, vieras, bien cruel.

Cuando yo ‘toy contigo en el cuarto y te quitas la camisa y yo veo ese poco ‘e tatuajes con nombres de guiales, hey Papi, yo sé que tú eres mi man.

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