Dicen que es el Woody Allen latino, lo cierto es que Daniel Burman es un director argentino de los mejores.   Co director de Diarios de Motocicleta y director de películas como El Abrazo Partido, Burman consigue retratar la familia argentina actual (específicamente la comunidad judía) y al mismo tiempo entrar en cada una de nuestras familias particulares.  Derecho de Familia es la historia de un joven abogado (Daniel Hendler, como siempre divino y excelente actor) que se dedica a causas “casi” perdidas y que da clases en la facultad de Derecho.  Su padre también es abogado, pero él no quiere aceptar el hecho de que ES parecido al padre y decide hacer de todo para ser diferente a él.  Y en efecto, su padre y él son bien diferentes.  El padre tiene un espíritu más abierto, le gusta estar en contacto con sus clientes, aunque eso implique tener que atenderlos en un garage mecánico.  Se envuelve con sus clientes de manera absoluta, mientras está con ellos, pero olvida todo lo que sus clientes le dicen apenas los deja.  El hijo, en cambio, no tiene esa virtud simbiótica con las personas, con sus clientes.  Es más retraído, más cerrado.  Mientras más quiere ser diferente al padre, más se parece a él.  Como bien dice la sinopsis, “cuando el camino heredado y el elegido se confunden en un mismo destino”.  Me puse a pensar en cómo me parezco a mis padres.  Pues me parezco en todo!  No es que haya elegido ser igual o no, es que en el camino se enredaron y se hicieron uno.  Son los patchwork que uno va haciendo de los recuerdos y las costumbres de los más allegados.  Unas cosas sí, otras no, otras un poco y otras DE NINGUNA MANERA. 
Derecho de Familia, además de ser contada en primera persona en OFF (recurso que a mí particularmente ME ENCANTA), es una película magistral.  Definitivamente, Daniel Burman habla sobre temas que nos afligen como seres humanos, de manera tan leve y tan bien construída.  Es existencialista light.  Two thumbs up para esta película!
Advertisements