Navidad, fin de año, época de encontrarse con los amigos, hablar sobre locuras, planes futuros, proyectos acabados e inacabados, nalgas caídas y arrugas que aparecen.  Qué bueno es poder compartir con todos los que nos acompañan en la aventura de la vida.  A Paulo y a mí siempre nos ha gustado reunir a los amigos para un buen chat en nuestra casa.  Bueno, y parece que nada más propicio que el fin de año.  Las preparaciones comenzaron hace unas semanas, cuando decidimos hacer una cena para los amigos.  Claro está, yo estaba encargada del departamento de “entertainment”, pues la cocina no es mi punto ni fuerte ni debil.  Mandamos 3 menus para que los amigos escogieran uno y el ganador fue:
Menú :
Lomo con salsa de fresas
Pescado asado relleno
Arroz con Zanahoria, remolacha, pasas
Arroz à Grega
Ensalada Fantasia (melón, manzana verde, pera, uvas verdes, pepino, yogurt)
Ensalada Florentina (muzzarela, tomate, lechuga americana, champingnon, tomate seco)
Bandeja de Frutas
Vinos, cervas, sidras
 
Escogido el menú, compramos los ingredientes y esperamos el gran día.  Para nuestra sorpresa y mi desesperación, llamaron a Paulo para trabajar en un show!  Socorro!  Gracias a Dios, Sueli vino al rescate e hizo los más ricos arroces y ayudó en todo.  Gracias a Dios Paulo había hecho el lomo la noche anterior.  Todo quedó de lo más rico y todo el mundo pudo deleitarse con los platos hechos con el mayor cariño. 
Ese es el espíritu de Navidad.  Pasarla con los amigos y decirles sin palabras cómo son importantes para nosotros. 
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