Hoy comencé a leer As Pequenas Memórias, de José Saramago.  Recuerdos de su infancia, de su vida en Portugal y las historias de su familia.  Nacido en 1922, ya pasó por tanto en la historia, que una vida de esas, ES PARA CONTARLA, como decía Gabo Márquez en su Vivir para Contarla.  Cada vez que leo sobre estas épocas pasadas, me teletransporto a Panamá, con tías, abuela, hermanos, padres, primos, primas.  Cuentos que echar, historias que compartir.  Dice Saramago:
“No se sabe todo, nunca se sabrá todo, pero hay horas en que somos capaces de creer que sí, tal vez porque en ese momento nada más nos podría caber en el alma, en la conciencia, en la mente, comoquiera que se llame eso que nos va haciendo más o menos humanos”.
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