Hasta qué punto somos dueños de un embrión que fue descartado en tratamientos de infertilidad?  Si el destino de esos embriones era el cesto de basura, por qué no utilizarlos para poder curar algunos males y deficiencias físicas?  Será que la sociedad todavía no se da cuenta que el pensamiento religioso en decisiones de la vida real es incrongruente con el mundo en que vivimos?  Hasta qué punto un Estado que supuestamente es laico se debe dejar llevar por presiones anacrónicas disfrazadas de religión?  Para los cristianos radicales, un embrión ya es un a vida humana y su investigación ya es un atentado a la vida.  En un embarazo de alto riesgo, la desición de salvar a la madre y “dejar morir el feto” es aceptable.  En casos de embarazos resulantes de violación, el aborto es garantizado.  Me pregunto quién toma esas decisiones.  A veces se puede optar “por la vida” y otras veces no.  Para mí, es una decisión exclusiva de la mujer y sólo ella podrá saber qué es mejor para ella. 
Ahora, el tema de las investigaciones con células madres ha estado en las noticias en las últimas semanas.  La ley brasileira permite investigaciones con células embrionarias de tratamientos de fertilidad asistida y exige que el embrión haya sido declarado inviable para la reproducción, que haya estado congelado al menos tres años y los progenitores hayan autorizado usarlo para fines científicos.  
Religión versus Ciencia.  Vida versus muerte.  En Brasil, donde todos los años nacen niños que son maltratados, abandonados, asesinados, mal cuidados, mal educados o simplemente ignorados, pensar en vida toma otros rumbos.  Qué es la vida para estas personas?  Deberíamos importarnos más en tener una vida plena y digna.  Los científicos están haciendo su trabajo y presentando nuevas posibilidades.  Qué están haciendo el resto de las personas? 
La decisión de la Justicia brasileira de autorizar la investigación con células madre embrionarias es un gran paso para intentar cambiar el panorama gris que se presenta delante de todos. 
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