Todavía embalada por la emoción del Malba, me fui a caminar más aún.  Admiré los jacarandás violetas que adornan las calles en esta época del año y me agarré un taxi hacia la Corrientes y 9 de Julio.  Me iba a encontrar con Maricarmen en el King’s, pero antes quería tomarme otro break y sentarme en algún lugar cool a observar más escenas porteñas.  Tatiana me llamó y me propuso el Café Tortoni, declarado sitio de interés cultural y turístico, según el sobrecito de azúcar que me robé.  Quedé con Vane a las 18 y nos fuimos caminando hacia el Tortoni.  Oops, fila en la puerta.  Parece que no fue buena idea, pero rápido me di cuenta que la fila corre rápido aquí.  Una vez más, comparación con São Paulo: si fuera en Sampa, demoraríamos 1 hora! Al entrar me di cuenta por qué dicen que éste es el rey de los cafés porteños.  Señorial en sus 150 años de existencia, con columnas espectaculares, vitraux de colores bellísimos, mesas lindas.  Aquí se siente por qué Borges, Gardel y la intelectualidad se reunía y se reúne a intercambiar ideas, a conversar sobre sus obras, la vida y otras cosas.  Las famosas tertulias.  Unas Quilmes más por favor.  Sólo faltó Cortázar, porque Borges, Gardel y Alfonsina Storni ya estaban allí sentados en una mesa. 

A la noche me fui con Maricarmen a la esquina del Obelisco.  Hace mucho que no la veía y recordamos la última vez que estuvimos en Buenos Aires con Carolina y Rosana, en el 97.  Cómo ha pasado el tiempo.  Lástima que Carolina, mi pen-pal de años, no pudo venir con nosotros.    Divertidísimo lo pasamos en esa que es la esquina más famosa, así como la Times Square.  El día fue largo y la noche era sólo una niña.  Quedamos con Tatiana, Vane, Maricarmen y Barby en AcaBar.  Seis amigas internacionales en un bar de Buenos Aires: Vane, (local), Tatiana (panameña-argentina), Maricarmen (montevideana), Barby (local) y yo (panameña-brasileira).  Encuentro de las Américas! 

Al día siguiente, Rosana llegó de Junín y nos fuimos a la Boca.  Rosana es porteña, así es que fue divino pasear con alguien que conoce a fondo la historia de la ciudad, una guía turística particular.  Los colores, la gente, el tango, todo cautiva en La Boca.  Aprovechamos para sentarnos a tomar un cafecito en Havanna, famoso por sus deliciosos alfajores.  Quería ver de cerca La Bombonera, palco de tantos juegos del Boca y muy emblemático.  Creo que si fuera argentina, sería Boca, no me pregunten por qué.  Debe ser por Maradona. 

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