El desastre que tomó pose en el interior de Panamá (Boquete, Bocas del Toro, San Blas), así como en el sur del Brasil (Itajaí, Santa Catarina) fue tan anunciado que todos los sordos, mudos y ciegos (esos gobernantes que no escuchan, no denuncian, no ven nada!) ahora se debaten entre los millones de dólares perdidos en la economía de estas regiones.  Y mientras tanto, el pueblo sufre las consecuencias de su propia negligencia, de su poca visión al destruir bosques y contruir casas.  Es un crimen que sólo la naturaleza castiga…y castiga fuertemente.  Da dolor ver gente que ha perdido a sus familias enteras, casa, amigos, vecinos, ropas, documentos.  En estos momentos de tragedia y dolor, sólo podemos ser generosos y donar todo lo que podamos.  Aquel pantalón que ya no usas, aquella blusa que te queda un poco más apretada, aquellos zapatos que compraste pero no te acaban de convencer, aquel plato de tu pet que está guardado.  Hay gente pidiendo auxilio. 
 
 
 
 
 
 
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