He estado tan compenetrada en mis andanzas por la vida, que no he tenido tiempo para sentarme a escribir un buen par de líneas…excusa barata para decir que no he tenido corage de enfrentar la tela blanca, ese papel blanco que muchos temen y que puede traer miedos ocultos u olvidados de vidas pasadas.  Entre otras cosas, he estado muy ocupada, dando clases, leyendo, estudiando.  A veces es bueno dejarse llevar por la otra realidad paralela que nos envuelve y de la que muchos tienen miedo no poder safarse.  Como no tenía laptop en casa (sí, una vez más Paulo viajó y se la llevó), pues decidí desconectarme y al mismo tiempo hacerme el test a ver si mi adicción al internet es grave o administrable.  Pues resulta que es grave.  Me llamo Indra Barrios Lasso y soy adicta.  Listo.  Lo dije.  Es que no me puedo imaginar sin emails, facebook, folha de são paulo y google!  Cualquier cosa menos quedarme sin eso.  Bueno, el viernes fui y me compré mi primer laptop.  Dirán que el primer laptop es como el primer brassiere, nunca se olvida.  Pues como para mí el primer brassiere fue algo vergonzozo, prefiero compararlo con el primer beso.  Compré un laptop de segunda mano, que era lo que mi dinero podía pagar.  Así mismo como el primer beso, no es EL laptop, pero me sirve para hacer mis cosas.  Poco a poco, como me recomendó mi amigo Ricardo, lo iré llenando de cosas.  Es una película de nunca acabar.  Que si más memoria, que si más programas, que un HD externo, que esto que lo otro.  Y así, se van pasando los días.  Entre una anotación aquí, otra allá, voy conociendo a éste que será mi compañero en las buenas y en las malas, en los momentos de soledad que tanto ansío y en los menos solitarios. 
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