Siempre que voy a escribir, pienso en qué idioma lo voy a hacer.  Pienso en las personas van a leer y llego a la conclusión de que más me vale escribir en español.  Todo el mundo lo habla, o al menos lo lee.  Lengua linda!  Heme aquí, reportando sintonía luego de un largo periodo sin palabras.  Estaba leyendo, viendo, observando, sintiendo, saliendo.  A veces uno tiene que desconectarse, o mejor, conectarse, no?  He estado leyendo a Virginia, talvez por eso esté más contemplativa, más pensativa, más callada…si es que eso es posible en Indra! hahahaha.  Como no puedo estar contemplativa con ella?  Leyendo The Complete Shorter Fiction of Virginia Woolf.  La mujer en los años 1917, 1922, 1941.  Cómo nos parecemos apesar del tiempo que nos separa!
 
“Why,” she asked, “if men write such rubbish as this, should our mothers have wasted their youth in bringing them into the world?”
We were all silent; and, in the silence, poor Poll could be heard sobbing out, “Why, why did my father teach me to read?” 
So we made ourselves into a society for asking questions. One of us was to visit a man-of-war; another was to hide herself in a scholar’s study; another was to attend a meeting of business men; while all were to read books, look at pictures, go to concerts, keep our eyes open in the streets, and ask questions perpetually. We were very young. You can judge of our simplicity when I tell you that before parting that night we agreed that the objects of life were to produce good people and good books. Our questions were to be directed to finding out how far these objects were now attained by men. We vowed solemnly that we would not bear a single child until we were satisfied.
 
Pienso en las ventajas que hay cuando una persona no sabe leer.  Tan diferente cuando se sabe leer.  Cuántas preguntas sin sentido, cuánta preocupación innecesaria!  Pero hay que continuar leyendo, no?  El elixir de la vida, la lectura.  Y pensar que en el siglo pasado, a las mujeres se les negaba el derecho de aprender a leer.  Al menos ese derecho era negado y ellas talvez no sintieran la necesidad de hacerlo.  Hoy, tenemos todos los derechos, podemos hacer todo y hay muchas que aún viven en 1917!  Saben el abecedario, pero no saben leer, ni les interesa.  Talvez están muy ocupadas en las exigencias que una vida “familiar” conlleva.  Quién tiene tiempo para shorter fiction si tiene que revisarle la tarea al hijo?  Con lo que los hombres se ofrecen en las obligaciones paternales, dudo que las mujeres tengan un día libre para dejarse llevar por los devaneos de una ficción! 
Bueno, creo que no hay respuesta para ciertas preguntas.  Mejor.  Hay cosas que son mejor sin acabar. 
 
 
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