Wao, cuántas cosas han pasado!  Luego de un intervalo de alto impacto, visitas, actividades, shows y terremotos, heme aquí, escribiendo una vez más.  El año comenzó a mil y vino Miró a traernos un poco de la alegría contagiante de Muribeca…una mezcla de nostalgia, felicidad, descubrimientos nuevos.  Así es.  Es la vida siguiendo su camino.  Luego vino Silvia en carnaval.  Paseos a Caraguá, turismo en São Paulo, amigos, botecos y rock&roll.  Fue cuando vino el terremoto en Chile y Paulo estaba allá, que me puse a pensar por la milésima vez cómo la vida pasa en un segundo o dos, cómo los acontecimientos pueden significar un nuevo mañana, un nuevo comienzo, una nueva vida.  Cómo las cosas cobran un nuevo significado y un nuevo color! Ocho punto ocho a las tres y treinta y cuatro.  Si Miró supiera eso, jugaría en la lotería y quien sabe hasta ganaría!  Fueron 8.8 sentidos en Chile y en São Paulo, aquí en la rua Guarará…no con la intensidad que lo sintió Paulo, pero sí con la angustia de quien tiene a su amor en situación de riesgo.  Cada día fue un horror.  Sólo acabó cuando él llegó el jueves 4 de marzo.  Y que viva la vida! 
Viva la Vida! no podría tener un mejor sentido ahora.  El show de Coldplay fue espectacular, lleno de color, de feeling.  Al fin del show, todo el mundo se fue a sus casas con un regalito especial: un cd en vivo!  No paro de oirlo. 
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