Me puse a arreglar los libros que tengo en la casa, a quitarles el polvo, abrir sus páginas y dejar que el aire les entrara un poco.  Es lo mínimo que puedo hacer después que me han proporcionado tanto placer, tantas noches y días de aventura, de devaneos y vida.  Pues ahí me puse a pensar: “por qué los de Cortázar están en el estante de arriba?  Por qué Benedetti está tan lejos?”  Eso no puede ser.  Benedetti TIENE que estar al alcance de la mano.  Y Cortázar, bueno, ese tiene que estar siempre cerca porque es como el google.  Nada más hay que abrir una de sus páginas y ZAZ! ahí está algo brillante!  Me dió una paz cuando los puse en el estante de abajo…cerca de mí…a la altura de mi metro y cincuenta y cinco o seis, casi 60 🙂  Esencial es tener a estos amigos vigilando, atentos, pendientes de mí.  Siempre listos, como los scouts!
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