Sábado.  9 de la mañana.  El cielo se revela y deja ver su azul entre las nubes.  Excelente día para salir caminando.  Y eso mismo hice!  Día de comprar las cremitas para mi rostro…después de cierta edad, uno no puede vivir sin empatumarse con estas maravillas con vitamina C, D, E, J, K, L, Sigma, Alfa, Beta y lo que le pongan a estas cosas para hacernos sentir que “estamos retardando la edad”.  Yeah right! hahahahha  Pero bueno, luego de las cremitas, un cafecito para apreciar el movimiento matutino y ver gente.  Gente yendo a la misa de sábado, gente aún borracha, gente que se besa con sabor a cigarrillo y alcohol.  Gente de la mañana.  Había quedado con Ana de ir al Museo Nacional de Bellas Artes, a su tour guiado con el profe Mariano y el resto de su clase.  Bella oportunidad de conocer más a fondo el universo artístico de Argentina y las más importantes obras que están expuestas en este museo.  Rembrandt, Gaugin, Goya, Van Gogh, Manet, Berni.  De lo antiguo a lo contemporáneo.  Dirán algunos que un paseo aburrido.  No para este grupo de estudiantes y el profe Mariano, siempre divertido y con su manera despierta de hablar sobre la historia del arte.  Siempre me han gustado los museos e intento ir siempre que visito una ciudad.  La ciudad habla por sus obras, su arte, su historia.  Museo Nacional de Bellas Artes, me encantaste!  Tarde para comprar CDs y DVDs, Ramones, Cerati, Soda Stereo, ACDC, punk argentino…Algo bien light para el alma. hahaha  La última noche se acerca, el adiós a la ciudad y sus encantos.  Es temprano, son las 10 de la noche y los seres aún duermen la siesta para salir más tarde.  Algunos, como nosotros, salen aún siendo temprano.  Qué tal Palermo Soho, la plaza Julio Cortázar y sus bares tan charming como su gente?  Nada mal, no?  Unas Schneider bien frías para acompañar la conversación deliciosa con Paulo, Niko y Ana, y parar en un bar a deleitarnos con piano a seis manos.  La escena musical argentina tiene sorpresas escondidas en casas a puertas cerradas.  Una escena privada para muchos.  Hora de partir.  Aeroparque a las 3 de la mañana.  Todavía hay mucho que hacer, pero no esta vez…Buenos Aires, me verás volver!
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