En mis caminadas por Buenos Aires me encontré un libro cuyo título tenía todo que ver conmigo:  Cuentos de mujeres solas.  Con prólogo de Marcela Serrano y cuentos de Sherwood Anderson, Flannery O’Connor, John Cheever, Nuria Barrios, Manuel Mujica Lainez, Pedro Mairal, Clarice Lispector, Anton Chéjov (o Tcheckov), Eça de Queiroz, Oscar Wilde, Guy de Maupassant, Katherine Mansfielf y Carlos Fuentes, cómo no iba a comprarlo!  Sentí una instantánea atracción. 

Dice Marcela Serrano:  “Los hombres han escrito hasta el infinito sobre las mujeres y cuando se refieren a su soledad, lo hacen corrientemente desde un mismo punto de vista: el del vacío del corazón.  Solteronas patéticas, cuarentonas desequilibradas, almas errantes sin ancla por carecer de sexo y amor.  Interesante que para estos espléndidos escritores – para casi todos, en realidad – la soledad femenina sea sólo aquélla: la determinada por la ausencia del hombre (y, reitero, es el hombre quien escribe).  Sus protagonistas femeninas pierden el sentido de la realidad y la sociedad las apunta: “Ahí va la loca”.  Dos preguntas válidas para mirar a esta enanejada: primero, no intuirá ella – en su fuero interno – que las leyes de lo real las establecieron, las establecen y las establecerán los hombres, dejándola presa de desquisiciones ajenas? Segundo, no será que la locura, al fin y al cabo, es un refugio elegido frente a la agresión que se siente incapaz de resolver?

Qué hace que la mujer y el hombre se separen de esta manera?  Dos almas diferentes, dos anhelos diferentes, que caminan juntos pero solos.  Uno de los cuentos que más me han gustado es Una Aventura (o Adventure) de Shewood Anderson.  Una mujer que espera, espera y espera por el amor de su vida que nunca llega.  Otro de quien nunca había leído, Flannery O’Connor, me encantó.  La buena gente del Campo (Good Country People), una vez más, habla de la soledad y el grado de locura a la que una mujer puede llegar.  Otro que me mató, fue el de John Cheever, Una mujer sin país (A woman with no country).  Obvia referencia a aquellas mujeres expatriadas.  Grandes autores, diferentes mujeres con grandes estilos literarios.  Ha sido facil identificarse con cada una de ellas.  Cada una con su estilo propio de soledad.

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