Una noche medio extraña, medio lluviosa, medio tenebrosa.  Típica noche de otoño en São Paulo, sin estrellas en el cielo.  Todo para desanimar a cualquiera y quedarse en su casa, bajo las cubiertas.  Para los que nos atrevemos un poco, fue una noche perfecta.  Las estrellas estaban concentradas en el HSBC Brasil, más precisamente, en el show Heligoland Tour de Massive Attack.  Público bonito, moderno, joven, no tan joven, ok.  Antes mismo de entrar al venue, se notaba que había un beat acelerado en el aire.  Una hipnosis colectiva que se apodera de aquellos acostumbrados al mundo de los shows.  Llegar, tomar umas cervas, calentarse para ver en vivo aquella banda que te acompaña en el iPod.  Entramos y buscamos un lugar para que Mari y yo, desde nuestro 1.55 metros de altura pudiéramos “ver” un pedacito de palco.  Yo pongo a funcionar mis clases de ballet, pies en punta, hasta casi acalambrarme.  Sin contar los que miden 3 metros e insistieron en ponerse delante mío, o la pareja de hombres que decidió justo allí decirle al mundo que se amaba apasionadamente y no dejó de darse besos acalorados de lengua, el show de Massive Attack valió cada centavo.  El sonido electrónico-rockero-trip-hop-reggae poderoso de los ingleses Robert “3-D” Del Naja y Grant “Daddy G” Marshall se fue intensificando a cada música, hasta hipnotizar a todos y dejarnos en ese estado de lisérgico que combina muy bien con ese mundo loco en que vivimos.  Massive Attack es eso.  Combina con el siglo 21.  Juego de luces espectacular y una pantalla con mensajes políticos y sociales que dan siempre la impresión de que estás participando de un evento global, que estás participando de algo que no todos tienen la oportunidad de disfrutar.  Yo no me considero fan número uno ni mucho menos conozco toda su música, pero como sí soy una gran investigadora musical, siempre me gusta prestarle atención a ritmos nuevos, ritmos que estén haciendo la escena musical de los nuevos tiempos.  Massive Attack no decepcionó.  Apesar del atraso de 50 minutos, consiguieron poner a los valientes a bailar y cantar.  Angel, Unfinished Sympathy, Karmacoma, la bella Teardrop, Splitting the Atom, sonido ecléctico, voces roncas, susurradas y diferentes influencias del mundo.  He ahí el secreto de esta gran banda que hace que el sonido llegue al más allá.

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