Mi papá se la pasa cantando esta canción.  No sé de dónde la sacó.  Le pregunté pero él sólo me respondió que era “un bolero ahí”.  El tic tac del reloj….lara lara lara lara…Así mismo es, el tiempo continúa siendo el tema de mi vida.  Hace tiempo que no convivía con mi papá ni él conmigo y tuvimos la oportunidad de hacerlo del 12 al 24 de febrero.  Era como si nos estuviéramos REconociendo manías, dichos, gestos, risas, pensamientos de hace tiempo (tres años para ser más exacta).  Curioso cómo el tiempo se encarga de enseñarnos a vivir sin los excesos del pasado.  Es un poco la filosofía del señor Francisco Jerónimo Barrios Marín (alias Legón para los más íntimos de Colón), vivir la vida sin cosas preconcebidas, aprendiendo a vivir mejor todos los días, cueste lo que cueste.  Y digo “cueste lo que cueste” pues ni todo el mundo se atreve a vivir, a buscar, a aprender, a cambiar paradigmas establecidos como normales para la edad adulta.  Hay quienes consideren que es una actitud radical y hay quienes critiquen su forma poco-importa de ser.   Para mí, mi padre es esa persona con miles de errores (como yo y como el resto de la humanidad), pero prefiero concentrarme en los aspectos positivos de su vida.   Yo me fui de Panamá con 19 años y no pasé por algunas de las fases terribles de la vida familiar: peleas, crecimiento, dejar el nido, trabajo, estudio, matrimonios.  Escuchaba las historias por cartas.  No las viví en vivo.  No sé si mi relación con mi padre hubiera sido diferente si me hubiera quedado en Panamá.  Eso nadie lo puede saber.  Lo cierto es que nuestra relación de hoy es saludable, de compañerismo entre padre e hija.  Respeto sus ideas y locuras.  Espero que él también respete las mías (locuras incluidas). 

Como mi padre nunca había venido a Brasil, quería que viera cómo era mi vida por aquí, qué hacía durante el día, qué me encantaba hacer.  Lo llevé por mi mundo y espero que le haya gustado.  Al menos no es un mundo parecido con la realidad que él está acostumbrado a ver en New York o en Panamá.  Aquí la lengua es otra, la moneda NO es el dolar, los carros son distintos y la gente, ah la gente, es otra!  Si bien que gente es gente en todos los lugares pero, aquí, como dice un amigo gringo, hasta los feos son bonitos y sexy. hahahaha  No sé qué pensaría mi papá, pero yo pienso eso también.  De sólo verle la cara a mi padre en el ensayo de la escuela de samba Vai Vai, cuando dos negras despampanantes se le pusieron al lado, meneándose hasta decir no más, pude ver que mi papá estaba entrando en el clima! 

Fuimos al Museo de Arte de São Paulo, MASP, y vió Picasso, Diego Rivera, El Greco, Renoir, Rembrandt y muchos otros.  No sé si ya había ido a algún museo de arte en NY, pero me alegro tanto de haberle mostrado su primer Van Gogh! El primer Van Gogh nunca se olvida.  Hubiera querido ir al cine a ver The Fighter con Christian Bale, pues sé que es un amante del cine (mi papá, no Christian Bale), pero no pudimos. El tic tac del reloj… Será para la próxima vez.  Faltó tiempo.  La próxima vez hay mucho que hacer.  No pudimos ir a las bibliotecas que frecuento en mi club de lectura, a otros parques, a otras plazas, a otros restaurantes. 

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