Había escuchado sobre esta escritora hace unos meses y me quedé con ganas de leerla y de escucharla.  Pola Oloixarac tiene un nombre extraño, es linda y es joven.  Talvez demasiado joven y linda para ser llevada a serio.  Nacida en 1977 (cuando yo ya me preguntaba por qué diablos tenía que usar aquel Siempre Libre enorme entre mis piernas), Pola estudió Filosofía en la Universidad de Buenos Aires y es la nueva sensación de la literatura hispanoamericana.  Como me encanta Ricardo Piglia y él me dio el “dale”, decidí darle una oportunidad y compré su libro Las Teorías Salvajes.  Estoy segura que en BAires lo hubiera encontrado más barato que aquí en São Paulo, pero eso no viene al caso.  La cosa es que lo compré.  Lo comencé a leer hace una semana y la sorpresa que me llevé fue de las más agradables en el primer capítulo.  Por lo que va del libro, me parece que escribe invitándonos a pensar, a reflexionar.  Todo un reto intelectual que me encanta. 

A Rodolfo, aquella constelación de palabras que orbitaban tranquilamente alrededor de los orificios anal y vaginal le parecía algo indescriptiblemente osado, adulto, diferente a todo lo conocido (y, por constraste, parecido al amor): sus implicaciones lo dejaban al borde del priapismo.

Un hombre con una teoría es alguien que tiene algo por gritar, pero un espíritu con una teoría no es mucho más que un trozo de pan a medio masticar navegando por la boca de un médium, resistiendo junto a aquellos dientes, listo para que lo fagociten, deshagan, escupan. 

 

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