Leyendo este trecho me puse a pensar en los estereótipos y cómo la gente nos percibe en el universo.  Muchos pensarán que Irán no pasa de un lugar en ruinas con guerra, o que todos los que nacen en los Estados Unidos son imbéciles que sólo piensan en Disneylandia.  Inclusive esta semana, me preguntaron si Panamá quedaba en Brasil.  Le dije a la señora que era PANAMA y no PARANÁ, que sí es un estado brasileiro.  Pero ella insistía.  “Ah, yo pensé que quedaba en Brasil.  Pero hablan portugués, no?  Plof!!!!!!  En estos tiempos de internet, la ignorancia no tiene perdón.  Sólo son ignorantes los que lo deciden ser así.  Los que escogen ser así.  Los que les da pereza investigar quiénes son los catalanes y sus diferencias con los españoles.  Les dará pereza saber más allá de lo que el big brother de sus países (la televisión hipnotizante) o de sus cabezas les ofrece.  Julio Cortázar debe haber sentido eso en su estadía en Paris por los años 60.

-¿Por qué dice que Horacio ha cambiado?

-Pregunta pertinente, Lucía. Cuando conocí a Horacio lo clasifiqué de intelectual aficionado, es decir intelectual sin rigor. Ustedes son un poco así, por allá, ¿no? En Matto Grosso, esos sitios.

-Matto Grosso está en el Brasil.

-En el Paraná, entonces. Muy inteligentes y despiertos, informadísimos de todo. Mucho más que nosotros. Literatura italiana, por ejemplo, o inglesa. Y todo el siglo de oro español, y naturalmente las letras francesas en la punta de la lengua. Horacio era bastante así, se le notaba demasiado. Me parece admirable que en tan poco tiempo haya cambiado de esa manera. Ahora está hecho un verdadero bruto, no hay más que mirarlo. Bueno, todavía no se ha vuelto bruto, pero hace lo que puede.

-No diga pavadas -rezongó la Maga.

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