A pocos días de estar al otro lado del océano, me pongo a pensar en el tiempo y en cómo funciona esa máquina que transporta a las personas por zonas diferentes. Mientras unos están en conflictos sociales, otros se preparan para entrar en el modo vacaciones…y es ahí que el timpo para.  Los minutos se hacen más intensos y los segundos demoran un poquito más…parece que lo hacen para  uno se dé cuenta del verdadero color del cielo, de los pájaros que vuelan encima y de las infinitas cosas que pasan alrededor.

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