Cuando el pirata Francis Drake asaltó a Riohacha, en el siglo XVI, la bisabuela de Úrsula Iguarán se asustó tanto con el toque de rebato y el estampido de los cañones, que perdió el control de los nervios y se sentó en un fogón encendido.

Quién sino él podría tener una ocurrencia de éstas.  Sólo de imaginarme la escena, me cago de la risa!!!!

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